

La red eléctrica europea desempeña un papel mucho más variado y crucial que antes. Si bien su función histórica era transferir la generación a los consumidores, ha asumido muchas más responsabilidades en las últimas dos décadas, según IEEFA.
Por ejemplo, las capacidades y los volúmenes de interconexión han aumentado, lo que requiere una fuerte cooperación entre los operadores de sistemas de transmisión (TSO) para equilibrar la red a nivel europeo.
Además, los consumidores ya no se limitan a extraer electricidad de la red, sino que también desempeñan un papel de productores (como prosumidores) a través de los siguientes recursos energéticos distribuidos.
Generación distribuida: tecnologías de generación de energía en redes de distribución, incluidos recursos despachables, como unidades de cogeneración y plantas de biogás, y fuentes de energía renovables variables, como la eólica y la solar.
Almacenamiento de energía: incluye baterías, volantes de inercia (dispositivos de almacenamiento de energía cinética), almacenamiento por bombeo e hidrógeno.
Respuesta a la demanda: cambios en los patrones normales de consumo de electricidad de los consumidores en respuesta a señales del mercado, como precios variables en el tiempo o pagos de incentivos.
Todos estos cambios han hecho que el rol del operador de red sea mucho más complejo. Con recursos energéticos más distribuidos, equilibrar el suministro y la carga es un desafío constante.
Algunas tecnologías (almacenamiento de energía) y mecanismos (servicios auxiliares, como la reserva de frecuencia, para garantizar que la frecuencia del sistema no se desvíe de los 50 hercios) ayudan a estabilizar las redes.
Sin embargo, debido a la creciente complejidad del sistema, algunos fallos serán inevitables. Eventos como el apagón en España y Portugal del 28 de abril de 2025 son poco frecuentes, pero podrían volverse más frecuentes si los GRT europeos no invierten en abordar las deficiencias de las redes (por ejemplo, la falta de capacidad de red, almacenamiento de energía y reserva de frecuencia).
Si bien no se han identificado las causas del apagón, está claro que :
1 Las tecnologías de generación, ya sean térmicas, renovables o nucleares, no son responsables del evento. El sistema eléctrico es dinámico, con variaciones constantes en la combinación de tecnologías de generación. La responsabilidad del TSO es garantizar que la producción satisfaga la demanda, despachando las tecnologías de generación según su mérito. La gestión de la demanda (como el desplazamiento o la reducción de la carga), el equilibrio de reservas y las fuentes de energía renovable despachables (como la hidroeléctrica y la geotérmica) son herramientas que contribuyen al equilibrio del sistema.
2 La red española no fue capaz de equilibrar generación y carga.
La frecuencia de la red se desvió de 50 hercios, lo que debería haber activado las reservas de control y restauración de frecuencia. Estos mecanismos no se activaron con la suficiente rapidez.
Las primeras lecciones que se pueden aprender del evento incluyen: las redes necesitan fortalecerse y volverse más inteligentes, las reservas de frecuencia deben dimensionarse adecuadamente y las capacidades de almacenamiento de energía (baterías, almacenamiento por bombeo, hidrógeno) deben ampliarse.
Independientemente del resultado de la investigación sobre el apagón, estas inversiones reducirán la amenaza de eventos similares a medida que la transición energética se acelera y el papel de las redes continúa evolucionando.
Fuente: elperiodicodelaenergía.com