

Barclays ha publicado su informe anual sobre el sector de “Utilities y Energías Limpias en Europa”, en el que prevé que la tasa de retribución de las redes eléctricas europeas —clave para la rentabilidad de las empresas reguladas— aumente solo hasta el 6,66% en los próximos ejercicios. Este nivel, inferior a lo que el mercado anticipaba, limita el potencial de mejora para compañías de transporte y distribución como Redeia, Endesa o Iberdrola, y ha llevado al banco británico a rebajar su recomendación sobre algunas de ellas.
El análisis apunta a un escenario regulatorio complejo en España que, según los analistas de la entidad, no logra generar un marco estable y coherente con los objetivos de la transición energética. La clave de la tensión se centra en el nuevo frente de los 6.000 millones de euros destinados a las redes eléctricas, lo que reaviva la tirantez entre la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) y el Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO), responsable de definir la estrategia energética.
El organismo regulador ha abierto su propuesta a consulta hasta el próximo 22 de octubre, después de que empresas y asociaciones reclamaran una revisión del modelo anterior por no considerar la orientación de incremento de inversiones del Ministerio prevista para octubre de 2024. Inicialmente, la CNMC propuso una cifra del del 6,46%, un porcentaje que también quedó por debajo de las aspiraciones de las grandes eléctricas, que llegaban a pedir hasta un 7,5%.
Los activos de redes se pagan actualmente al 5,58%. Mientras la CNMC propone subirlo al 6,46% y las empresas reclaman un 7,6%, Barclays se muestra escéptico y espera que la tasa de retorno permitida no supere el 6,7%.
Redeia se convierte en la principal damnificada por las previsiones de Barclays. La entidad ha rebajado su calificación de ‘Sobreponderar’ a ‘Infraponderar’ (Underweight), una de las caídas más abruptas en el sector. Además, ha recortado drásticamente su precio objetivo de 20,3 euros a 14 euros, lo que implica un riesgo de caída de cerca del 16% respecto a su cotización actual.
Los analistas explican la decisión argumentando que el contexto regulatorio actual para los activos de transmisión eléctrica en España es «complejo» y existe una brecha entre la rentabilidad que reclama el inversor y la que espera garantizar el regulador. El banco británico estima que, ante el débil marco regulatorio y el reconocimiento limitado de las inversiones en curso, Redeia solo entregará un crecimiento en su base de activos regulados del 7,6% y un crecimiento de beneficios por acción a cinco años del 4,8%, situándose en el extremo inferior de sus homólogos de operadores de sistemas de transmisión europeos.
Barclays también ha aplicado un ejercicio de prudencia con Endesa, rebajando su calificación de ‘Sobreponderar’ a ‘Mantener’ (Equal Weight). La previsión es que la compañía, en el escenario regulatorio actual, haya tocado techo en el mercado, manteniendo su precio objetivo en 28,60 euros.
No obstante, la entidad británica identifica dos importantes catalizadores que podrían revertir la situación de Endesa y generar valor. Un posible acuerdo sobre la extensión de la vida útil de la energía nuclear en España, o nuevos anuncios favorables sobre las rentabilidades permitidas en las redes de distribución, podrían generar 2.000 millones de euros adicionales en inversión de capital para la compañía. Además, las licitaciones para nueva capacidad de generación regulada en las islas (Canarias y Baleares) se presentan como otra vía de crecimiento, capaces de generar 1.000 millones de euros adicionales en inversión de capital.
La prudencia de los analistas de Barclays no se ha trasladado a Iberdrola. El banco ha mantenido su calificación de ‘Mantener’ (Equal Weight), pero ha elevado su precio objetivo en un significativo 13% (de 14,90 euros a 16,90 euros).
El aumento de la valoración se debe, fundamentalmente, a sus negocios fuera de España, concretamente a sus operaciones en el Reino Unido y Estados Unidos. Este hecho refleja la mejora de las previsiones de su Capital Markets Day y subraya el beneficio de contar con un negocio integrado y geográficamente diversificado, que la protege de las tensiones regulatorias domésticas.
Asimismo, Barclays ha elevado su recomendación sobre compañías como EDP Renováveis (EDPR), RWE y Solaria, que considera mejor posicionadas para beneficiarse del nuevo ciclo inversor en energías limpias y de un entorno de mayor claridad regulatoria en Estados Unidos y Europa.
En definitiva, el banco mantiene una visión positiva sobre el conjunto del sector, al que prevé un crecimiento medio del beneficio por acción del 7% entre 2026 y 2030 y una rentabilidad total para el accionista del 12% anual, combinando dividendos y revalorización bursátil. No obstante, matiza que ese crecimiento estará liderado por las empresas de energías renovables y las integradas, mientras que las reguladas —como las redes eléctricas— ofrecerán una rentabilidad más estable pero con menos potencial de expansión.
Fuente: elperiodicodelaenergía.com